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BARILOCHE : LOCALES |
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año y también una década. Por Héctor Gabriel Pepe Castro* Hace pocos días, en medio de carencias de recursos para salud, educación, desarrollo de la economía, investigación, etc., el llamado "modelo económico" mostró su verdadero rostro. Luego de 10 años de aplicación estricta, durante los cuales todas las decisiones políticas y sociales estuvieron supeditadas a las reglas económicas del "modelo", los argentinos, lejos de estar gozando de la bonanza prometida, fuimos oficialmente notificados que de no haber aparecido el "Blindaje Financiero", habríamos caído en cesación de pagos. El momento es propicio para formular algunas reflexiones acerca de lo que nos está pasando. - Al asumir el presidente Cámpora, en 1973, nuestra deuda externa era de 8.100 millones de dólares. · Cuando Isabel Perón fue derrocada, la deuda externa había disminuido a 7.300 millones de dólares. · El proceso militar, con Martínez de Hoz , Roberto Alemán, Domingo Cavallo, junto a otros expertos de confianza del establishment mediante, elevó esa deuda a 45.000 millones de dólares. · Raúl Alfonsín, entregó el poder en 1989 con una deuda de 63.000 de deuda externa. · Carlos Menem, luego de 10 años de gobierno, con su plan privatizador incluido, triplica la deuda y deja el gobierno con u$s 144.657 millones de deuda pública, y unos 55.000 (estimada) de deuda privada, a diciembre de 1999. · Fernando De la Rúa, un año después, al 30-11-00, registraba una deuda pública de 165.000 millones, y una privada de alrededor de 60.000 millones, según datos del Dr. Raúl Cuello, ex secretario de Finanzas de la Nación. Es conveniente aclarar que hasta 1976, casi toda la deuda era pública pues, por la inflación, las empresas no se atrevían a tomar créditos en dólares. Durante la vigencia de la "tablita" de Martínez de Hoz (1978-1980), las empresas se endeudaron en casi u$s 13.000 millones. En 1981, Cavallo como presidente del Banco Central estatizó la deuda externa privada. La deuda siguió siendo pública hasta la convertibilidad cuando las empresas, especialmente las privatizadas se endeudaron con el exterior. Con esta realidad, llegamos a fines del 2000 con una concreta alternativa de cesación de pagos. Según anuncian, gracias al llamado Blindaje Financiero, que nos han prestado aquellos mismos que van a cobrarse intereses y capital en riesgo de mora inmediata, hemos superado momentáneamente la catástrofe. La coyuntura, más dramática para nuestros acreedores y los organismos multilaterales que para nosotros, esta vez pudo superarse gracias a un nuevo préstamo de u$s 40.000 millones. Para tener una idea de la gravedad de la situación, señalaremos que este Blindaje de emergencia, equivale al 63% de la deuda que teníamos en 1989 cuando Alfonsín le entregó el poder a Menem. El Blindaje se llega además en el marco de una depresión generalizada, con los más altos índices de desempleo, los mayores niveles de pobreza registrados en la historia, el trabajo precarizado de hecho por la necesidad y urgencia de la gente, con las economías regionales en quiebra, el aparato productivo semi destruido y el poder adquisitivo de la población en sus mínimos históricos. Todas las situaciones señaladas, el argentino común las debe soportar, en un marco grotesco en el cual: · Las soluciones magistrales para superar esta situación, las siguen imponiendo, sin alternativas y como único modelo económico posible, los mismos democráticos "expertos" o gurúes, nacionales y de organismos internacionales, que durante la última década vinieron presentando "el modelo Argentino" como un ejemplo para el mundo. · Estos "expertos" son los mismos que durante años aprobaron la gestión económica y de transformación del gobierno de Menem. - Son los mismos que hoy carecen de argumentos serios para explicar porque Argentina, habiendo aplicado todas las recetas que le impusieron desde organismos internacionales, después de 10 años de modelo, presenta una lamentable realidad económica y social. · Los "gurúes", locales o importados, entre cuyas figuras más estelares se encuentran el ex ministro de Economía Roque Fernández y su ex viceministro Carlos Rodríguez, el ex secretario de Hacienda Pablo Guidotti y los economistas Daniel Artana (FIEL) y Miguel Angel Broda, son los mismos que sin ningún rubor y defendiendo intereses muy concretos, pretenden hoy seguir dando cátedra sobre lo que se debe hacer y se olvidan de los tiempos en los que con esa misma "autoridad", sostenían cosas tales como: - "No hay que preocuparse, porque cuando se acaben las privatizaciones también la deuda (pública) comenzará a acabarse". - Ponderaban al ex presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari como el modelo por seguir. Poco después México, con Salinas, entró en un caos social y económico, con estallido del tipo de cambio y de precios y Salinas de Gortari prófugo por corrupción y con el descrédito de todos los mexicanos. - Fueron "los defensores del piloto automático" y de la teoría de que la mejor política industrial es la que no existe. - Hicieron (Rodríguez y Fernández) declaraciones en favor de la tablita cambiaria de Martínez de Hoz. - Fueron alguno de ellos, los inventores del impuesto a los intereses, único en el mundo que castiga a los tomadores de crédito, o del impuesto a la renta presunta, por el que los que tienen quebrantos pagan como si hubieran ganado. Por si esto fuera poco, el argentino común, el hombre común, los que constituyen la inmensa mayoría de quienes habitan este país, los que durante muchas horas al día trabajan, producen, cuidan sus empresas o empleos, se modernizan, capacitan, pagan sus obligaciones, educan sus hijos, etc., deben soportar un masivo bombardeo de mensajes, que interesadamente, quieren atribuir nuestros males a una perversa idiosincrasia y comportamiento social e individual argentinos. Gracias a este sentimiento de culpa con el que nos han bombardeado, es que hoy mansa y resignadamente estamos pagando una fiesta, de la que no hemos participado, de cuyos beneficios no hemos gozado, pero cuyos costos estamos pagando y sufriendo cada día más dramáticamente. Por todas estas razones, es que días pasados cuando leía un artículo publicado en el tradicional diario ABC de Madrid (monárquico y de derechas), me reconfortó su visión de nuestra realidad, la que a mi juicio, interpreta adecuadamente lo que nos esta pasando y a lo que estamos siendo sometidos. Nació así la idea de compartir la publicación española y estas reflexiones de un patagónico común. ABC comienza señalando: "Más de 150.000 millones de dólares de deuda externa -una impresionante sangría económica que obliga a destinar el 17% del presupuesto para pagar solo los intereses que vencen en el 2001- han provocado la práctica quiebra de la Argentina. Dos años y medio de continua recesión, y el convencimiento de que la crisis no ha tocado fondo, parecen haber agotado la capacidad de resistencia de una nación admirable en su voluntad de sobreponerse a la crisis. Entre la hiperinflación que marco el final del gobierno de Alfonsín y la quimera vivida a la llegada de Menem, los argentinos fueron testigos de un falso milagro económico que se reveló, con el paso del tiempo, como un puro espejismo. Con el patrimonio nacional liquidado por las privatizaciones, a la Argentina le queda el valor de su gente, el principal activo de un país a la deriva y gravemente empeñado. Atrapados sin salida Atrapada por las férreas manos del FMI y de la banca extranjera, que imponen sus recetas, la Argentina se enfrenta a una peligrosísima situación social consecuencia de los desequilibrios macroeconómicos y la falta de competitividad. Catorce millones de pobres y casi cuatro millones de indigentes. Dos millones de desocupados y casi dos millones y medio en condiciones de vergonzante precariedad laboral conforman el desolador paisaje de la realidad de la nación iberoamericana. No existen recetas milagrosas. La Argentina es un paciente mal curado que ha recaído gravemente en los últimos meses. Seriamente tocado desde hace años, el peronismo de Menem lo levanto de la cama con ungüentos propios del curanderismo. Las empresas en poder del Estado se vendieron, en muchos casos sin control, y los beneficios obtenidos permitieron cierta mejoría. Fue un remedio inútil, porque detrás no había nada. Ni estructuras firmes ni programas ni una política orientada a recomponer un sistema en crisis. Ahora el enfermo se agrava y cualquier solución habrá de ser, necesariamente, dolorosa." Héctor Gabriel Pepe Castro * Presidente de Coordinadora Empresaria Patagónica y
de la Cámara de Industria y Comercio de Puerto Madryn |
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